Posts Tagged ‘seguridad’
Hoy quiero abordar un tema de mucha importancia y más complejo de lo que realmente me parece.
¿Tienen seguridad y protección nuestros hijos en internet? ¿Deben usarlo o debemos restringir su acceso?
Pues bien, en cuanto a la primera pregunta mi respuesta sería muy clara, no tienen seguridad alguna. En cuanto a si deben usarlo, depende mucho de la edad que tenga. Si tenemos un hijo de 8 ó 10 años podría usarlo de forma supervisada para realizar actividades interactivas, incluso algunos juegos adaptados a su edad, o para buscar información. Pero siempre en compañía de los padres. Cuando ya son algo más mayores querrán usarlo de otra forma, como por ejemplo correo electrónico, mensajería instantánea.. pero siempre debemos supervisar personalmente lo que nuestros hijos hacen y sitios que visitan en la red. Un control parental NO es suficiente, nunca lo será.
Lee el artículo completo en De Mujer a Mujer
Me quiero unir a la genial iniciativa que ha tenido Marta, de Diario de algo especial, donde podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación, o como es el primer caso de mi primer microcuento aprovechar y recrear una situación real que hemos vivido. Para todo el que le guste la idea decir que se hará todos los domingos.
Por otro lado tengo que resaltar lo que me ha costado acortar palabras, me lié a escribir y después ya ni sabía qué hacer con tanto texto para dejar la esencia de lo que quería reflejar, pero lo he consigo, ¡150 justitas! jiji
El microrelato está basado en algo real que hemos vivido, que atormentaba a mi hijo y me atormentaba a mí cada vez que sucedía, y cómo logramos solucionarlo casi sin quererlo o buscarlo. A día de hoy esos feos sueños han salido de la cabeza de mi pequeño y tiene noches más felices
El bien que nos regala un animal.
Para Bru las noches eran idénticas. Compartía con su familia durante la cena, televisión, juegos y cama.
Pero algunas noches eran eternas. Su casa se derrumbaba, y Bru sentía miedo. Acudía corriendo con mamá para calmarse en sus brazos, con ese balanceo que a mamá le recordaba a una mecedora de su infancia. Así terminaban sus pesadillas.
Un día la mamá de Bru pensó tener una mascota, otro amigo de juegos y una pequeña responsabilidad familiar, así, días después un lindo gatito llegó. La familia creció, y los pequeños de la casa también crecieron, ya que había otro ser más pequeño dependiente. Lo que mamá no imaginaba era la seguridad que ese animal regalaría a Bru.
Nuevamente oscurecía, y después de compartir volvíamos a nuestros sueños. La casa de Bru se seguía derrumbando, pero no salía corriendo. A sus pies su amigo le hacía ver que todo fue otra pesadilla.
Hace un tiempo, será cosa de tres o cuatro meses en casa sucedió algo inesperado con mi mayor. Algo que nunca antes había sucedido y que despertó mis alarmas de madre, que me decía que algo estaba empezando a fallar y tenía que buscar una solución para que no se repitiese, y para que A. entendiese a la perfección el mensaje que yo tenía en ese momento en mi cabeza.
Supongo que debe ser por la edad, que ya empieza a ser una etapa un pelín más compleja ya que una pequeña parte de la infancia va quedando atrás para dar paso a esa preadolescencia que tanto me aterra. Aunque aún es una niña, y en el fondo me temo que a mis ojos siempre lo será.
Ya hace un tiempo que A. como “mayor” puede ir a comprar al super que está junto a casa. Para ella fue una gran paso en su pequeña independencia, para valorar un poco más que ya es algo más mayor, y es algo que le encanta… ¿ a quién no le gustó sentirse mayor siendo aún un niño, verdad?
Pues una de estas tardes en que nos quedamos en casa A. fue a comprar, ya no recuerdo ni el qué… la cosa es que al volver, le faltaba dinero del cambio, como un euro. Yo como soy una maniática de revisar siempre facturas y tickets de la compra pues me di cuenta y se lo comenté.
A. me aseguraba que ella no sabía nada, aunque yo por la cara que estaba poniendo ya sabía que me mentía. Así que le insistí, y cuando por tres veces me aseguraba no saber nada del tema le dije que muy bien, que me acompañara al supermercado para avisar a la cajera de que se había equivocado y le había devuelto de menos. Su cara en ese momento se hizo un poema. Yo obviamente ya sabía lo que había pasado pero no lo mencioné, quería que fuese ella la que lo dijese (me gusta que mis hijos acepten y asimilen que han cometido un error) así que empecé a preguntarle si estaba bien, que su cara le había cambiado. Acepto que aquí se puede decir que “abusé” un pelín de nuestra confianza, de conocerla tan bien, para conseguir que confesase su pequeño delito. Y como la conozco tan bien como que la parí yo, sabía que terminaría confesándolo.
Al contarme que efectivamente no le habían devuelto de menos, sino que se comió unas chuches por el camino, tuve sentimientos encontrados; por un lado mi enfado ante lo que había hecho, por otro el desconcierto de que no me lo hubiese pedido y lo hubiese cogido sin más, pero sin duda lo que más me preocupaba sobre todo, fue que al preguntarle me mintiera. Así que como realmente yo ni sabía bien lo que sentía, y ella también se sentía un poco agobiada en ese momento por lo que había hecho, decidí que nos daríamos un ratito de reflexión para pensar bien en lo sucedido y después charlar de una forma tranquila.
Pasamos como una hora, donde sinceramente y a pesar de poder caer en el término de mala madre, me alegré de verla triste. Y no quiero decir que me alegre por la tristeza de mi hija, porque para nada es así, pero sí me alegré de poder ver que mi hija sabía que eso no se debia hacer, que había cometido un error y que no lo veía como algo normal.
Después del tiempo de reflexión, no hice más que hablar con ella. Explicarle la gravedad de lo que había hecho con todas sus letras, robar. Quería que comprendiese que no se puede hacer eso sin permiso, ya sea de mamá, de papá, o de la persona que sea, no está bien hecho. Y dimos paso al tema de la confianza. Le expliqué claramente que yo necesito confiar en ella, que necesito saber que cuando le pregunto por algo y me dice que ella no sabe nada o que ella no ha sido, yo necesito saber que es verdad. Y necesito sobre todo saber que tiene la confianza suficiente para no mentirme y contarme sus errores.
Aunque parece una conversación un poco dura para una niña de diez años, he de decir que me alegro muchísimo de haberla tenido. Porque mi hija entendió perfectamente lo que yo le queria transmitir, entendió que no se trataba de ese euro insignificante sino que era algo que iba mucho más allá entre las dos, y al ver esto yo sentí que no habíamos perdido nada con lo que había hecho, sino que habíamos vuelto a ganar un montón entre las dos.
He de decir que hasta el día de hoy jamás ha repetido un acto así, y aunque no quiero ni me gusta cantar victoria hasta el día de hoy puedo decir que esa conversación dio sus frutos y cumplió el fin que tenía y mucho más.
Este post es para felicitar a Madresfera, Salir en familia y Babytendence porque están de celebración ( y para participar, claro jiji).
Tres grandes marcas que merecen nuestra compañía en este festejo. Madresfera porque a estas alturas ¿qué haríamos sin ella y nuestra atención a su ranking? Se ha convertido en un imprescindible en los blogs maternales, además de todas las promociones que nos ofrece.
Salir en familia porque sus planes son simplemente geniales, pensando siempre por y para todos. Si quieres disfrutar de buenas salidas con tus pequeños no dejes de consultar su web.
Y Babytendece porque es otra marca genial, además solidaria. Con cada compra que realicemos en su web aportamos un granito de arena a las ONG, y esto ya dice mucho de este club de compras.
Ahora dejando aparte las felicitaciones, quiero hablarles de seguridad. ¿Cuántas veces seguimos viendo al día a personas inconscientes que llevan a sus hijos en coche sin el tan necesario sistema de seguridad?
A día de hoy vemos muchas personas que se suben a un coche, se abrochan el cinturón y a continuación cogen a un bebé en brazos, ¿por qué ellos sí se ponen cinturón pero sin embargo exponen peligrosamente a un ser indefenso?
Debemos concienciarnos y concienciar, porque no es cosa de juego. En las carreteras diariamente muchas personas pierden la vida, y no podemos dejar expuestos a estos pequeños que son nuestra vida en sí. Es muy importante que usemos un sistema de seguridad adecuado según la edad de nuestro hij@.
Les voy a dejar un vídeo donde se hacen pruebas de choques con niños sin sistema de retención (que nadie se alarme que son muñecos)
Nada más claro para ver que no podemos fallar en esto, debemos ser responsables.
Si te estabas planteando comprar una sillita para el coche, antes de que tomes una decisión quiero presentarte la sillita RÖMER TRIFIX una de las sillitas más seguras que tiene RÖMER.
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Durante años temía que este momento llegara, pero ya no se puede aplazar más. Hasta ahora tanto A y como G han usado el pc para jugar con mamá, simplemente juegos educativos, cuentos y las típicas cosillas que podemos hacer con nuestro pequeño frente a un ordenador.
Pero A empieza a reivindicar que ya es algo más mayor, y tanto sus amigas como sus primas ya tienen su propio correo o messenger para hablar, que pueden usar internet, y la verdad es que tampoco le falta razón.
Se supone que haber usado durante muchos años el ordenador e internet me debería de dar algo más de seguridad ya que conozco el medio, pero la realidad es todo lo contrario. Precisamente todo lo que he visto durante estos años me hace sentir temor ante este momento que nos ha llegado.
La red no es segura para los niños, no es segura para nadie. El control que debemos tener debe ser máximo.
Aunque equipemos nuestro ordenador con todo lo posible, aunque usemos el mejor control parental que podamos encontrar, la mejor seguridad es la compañía, no dejar a los pequeños nunca solos delante de un ordenador. Y a pesar de no dejarla nunca sola delante del pc, aquí estoy equipándolo como puedo, buscando controles parentales, probándolos…
Por fin A tendrá su propio correo electrónico. Eso sí, bajo condiciones. Hemos tenido una gran charla donde le he recordado como en ocasiones anteriores que a veces internet puede ser peligroso, que no se debe hablar con nadie que no conozca, ni responder o aceptar a desconocidos. Además que por ahora tendré yo todas sus claves y su correo redireccionado al mío para poder supervisarlo mejor. Y aún así esto acojona.
Pero es lo que tiene ser madre, que debemos avanzar junto a ellos, ayudarles, apoyarles, asesorarles y asegurarnos de que todo va como debe y por donde debe ir. De nada nos sirven las prohibiciones, es mejor ayudarles y estar ahí con ellos en esos momentos.
Había pensado en dejarle un usuario ya preparado con todo a mano en el escritorio, incluyendo páginas con actividades de repaso del cole, diccionario, algún juego de entretenimiento, y quería buscar blogs infantiles, que por cierto hasta ahora no sé si los hay, si alguien conoce se agradecen recomendaciones, ya que igual que los blogs nos aportan a nosotros mucho, seguro que a los más pequeños también, todo es cuestión de mirarlo y valorar.
También me tocará buscar alguna especie de diario para el ordenador porque la enana se ha empeñado en ello, me temo que en unos años estará haciéndonos compañía en el mundo del blog, o quién sabe dónde andaremos ya nosotros ¿no?
Bueno, que no doy más la brasa con el temita, ya les iré contando cómo avanza esta aventura.
Hoy firma una Zu acojonada
















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